En un contexto de alta volatilidad e incertidumbre global, los mercados vuelven a poner a prueba la paciencia de los inversores. Las tensiones comerciales y el ruido macro generan caídas que muchas veces llevan a decisiones apresuradas. En este informe analizamos por qué mantener la calma es clave en estos escenarios y cómo enfocarse en la calidad de las empresas puede marcar la diferencia en el largo plazo.